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Los paradigmas en el pensamiento filosófico moderno contemporáneo
Santo Adolfo Anglada De Paula
que es verdad como distinto, tal posición viene de su famosa tesis de que
“el ser es y el no ser no es”, es decir, el ser no es el no ser. Dicha
proposición y realidad metafísica se transformó en una realidad lógica
conocida con el nombre de “el principio de la no contradicción”, o sea, es
imposible negar y afirmar simultáneamente un mismo predicado para un
mismo sujeto y, sin embargo, esto es lógicamente verdadero, aunque no
necesariamente.
Nos bastaría pensar que existen realidades que son esto y aquello otro, al
menos potencialmente son aquello y eso otro que todavía no son. El no ser,
empero, no es sinónimo de error y de negación, sino de la posibilidad de
ser algo del mismo ser y, por tanto, es falso distinguirlo lógicamente como
verdadero o falso, ya que no contiene en sí el universo de aquella
imposibilidad de ser o no ser. Con esto no estamos negando la cuestión
misma de negar y afirmar simultáneamente un mismo predicado para un
mismo sujeto porque, en realidad, no meramente lógica, es evidente que si
este objeto es azul es azul y no no-azul a su vez, aunque puede ser azul y
de otros colores a su vez.
La connotación del principio de no contradicción debe reconocerse en su
ámbito de afirmación y no en el ámbito de su interrelación con su
contrariedad, no como negación, sino como afirmación de la presencia de
otra cosa en esta cosa misma sin dejar de ser otra, es decir, de ser esto y
no ser aquello otro, de ser aquello otro y no esto, aunque esto y aquello
otro puede ser este mismo ser y, por tanto, el no ser es una potencia en el
mismo ser, el no ser es posibilidad de un mismo sujeto.
Otro principio es el denominado “tercero excluido que versa así toda cosa
es o no es”. Ese principio no es de la lógica en general, sino de una lógica
que se denomina “binaria”, ya clásica, que fija una imposibilidad de
cualquier juicio tener valor, pero la lógica conocida bajo la designación de
“lógicas plurivalentes” aceptan más de dos valores de verdad e inclusive,
las lógicas denominadas probabilísticas aceptan una infinitud de verdades,
pero no estaríamos procediendo acertadamente con traer una solución a
este problema citando el principio de la no contradicción como condición y
respuesta a tal problema como, de cierto modo, lo hizo Aristóteles.
Aunque nuestro momento actual dista mucho de los caminos filosóficos
transitados por nuestros antecesores, hay apariciones de filosofías que se
colocan a la misma altura que las demás. Parece que tienen la misma fuerza
efectiva de comprender y transformar la realidad y, por tanto, no se trata
de una vuelta a la filosofía, sino que ella forma parte constitutiva de la
conciencia de los hombres de ese momento.
La filosofía postmoderna, por lo general, parece no estar presente dentro
de los parámetros de la filosofía según un programa y tampoco es
institucional, es decir, unida a una corriente determinada. Ella es, antes de