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Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología | Vol. 01 | Núm. 02 | Mayo–Agosto |
2026 | https://www.riceso.org ISSN: 3117-2660.
Artículo Científico
Mayo – agosto 2026 RICESO
La comprensión de la participación política femenina también requiere un análisis de las estructuras
históricas de desigualdad de género. Diversos autores han planteado que estas desigualdades tienen
su origen en procesos socioeconómicos asociados al surgimiento de la agricultura, la propiedad privada
y la herencia, los cuales consolidaron sistemas patriarcales que relegaron a la mujer a roles domésticos
(Berna León, Carbonell y Soria 2024; Esteve-Jordà, 2024). En este sentido, la organización social ha
estado marcada por la asignación de funciones diferenciadas según el sexo, lo que ha limitado el acceso
de las mujeres a espacios de poder.
Desde esta perspectiva, Menéndez Vélez y Arroyo Vera (2022) señalan que la mujer ha sido
históricamente educada para desempeñar funciones vinculadas al ámbito familiar, lo que ha
contribuido a su exclusión de la esfera pública. Este patrón cultural ha sido reforzado por sistemas
educativos, prácticas sociales y estructuras institucionales que reproducen estereotipos de género. A
ello se suma el análisis de pensadores como Rousseau, así como las contribuciones de Engels (1884),
quien aborda la desigualdad social y defiende la participación de los sectores históricamente
marginados, incluyendo a las mujeres.
En el contexto contemporáneo, la participación política de las mujeres en la República Dominicana se
desarrolla en un escenario caracterizado por avances significativos, pero también por persistentes
desigualdades. CEPAL (2015) identifica múltiples factores que inciden en esta problemática, entre ellos
la desigualdad en el acceso al empleo, la pobreza, la violencia de género, la persistencia de
estereotipos en los medios de comunicación y la falta de políticas públicas efectivas orientadas al
empoderamiento femenino. Estos elementos configuran un entorno que limita las oportunidades de
las mujeres para acceder a espacios de toma de decisiones.
De igual manera, Sánchez y Peguero (2019) destacan factores socioculturales específicos como el
machismo, las uniones tempranas, el embarazo adolescente, la desigualdad salarial, la deserción
escolar y la baja participación en estructuras de poder, los cuales inciden directamente en la limitada
representación política de las mujeres. Estos factores reflejan la existencia de barreras estructurales
que trascienden el ámbito político y se manifiestan en distintos espacios de la vida social.
En el plano jurídico, la República Dominicana ha desarrollado un conjunto de instrumentos normativos
orientados a garantizar los derechos de las mujeres y promover su participación política. La
Constitución reconoce principios fundamentales como la igualdad, la libertad, la no discriminación y el
derecho a la participación política, estableciendo un marco general para el ejercicio de la ciudadanía.
Asimismo, leyes específicas como la Ley 24-97 sobre violencia contra la mujer, la Ley 136-03 sobre
protección de niños, niñas y adolescentes, y la Ley 33-18 sobre partidos políticos, constituyen
mecanismos orientados a fortalecer la equidad de género en el sistema político.