Fecha de recepción: 00/10/2023 Fecha de aprobación: 00/11/2023 https://www.riceso.org 131 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología, ISSN 3117-2660. Vol. 1, No. 2, Año 2026
https://www.riceso.org 132 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO Microsistema familiar como eje causal de la violencia escolar: los estilos de crianza autoritario, permisivo y negligente como predictores de la conducta violenta en el estudiantado The family microsystem as a causal axis of school violence: authoritarian, permissive, and neglectful parenting styles as predictors of violent behavior among students Resumen: El presente ensayo examina, mediante revisión sistemática de la literatura latinoamericana (2015- 2026), cómo los estilos de crianza parental determinan la propensión del adolescente a involucrarse en la violencia escolar como agresor, víctima o agresor victimizado. Parte de la premisa de que la familia constituye el primer microsistema de socialización donde se configuran las pautas de convivencia, el respeto por la norma y la autorregulación emocional, de modo que la violencia en el aula proyecta patrones relacionales aprendidos en el hogar. El análisis se concentra en tres estilos disfuncionales: autoritario, negligente y permisivo, predictores más consistentes de la agresión y la victimización escolar, en contraste con el estilo democrático, que opera como factor protector. Los hallazgos evidencian que el autoritario se asocia con la agresión mediante patrones de dominación y sumisión; que el negligente presenta la relación más severa con el agresor victimizado, al combinar carencia afectiva y ausencia de supervisión; y que el permisivo, pese a su alto componente afectivo, favorece tanto la impulsividad del agresor como la vulnerabilidad de la víctima por la ausencia de límites. Se concluye que la prevención de la violencia escolar requiere una intervención ineludible sobre la dinámica familiar, complementaria a las estrategias escolares. Palabras clave: Microsistema familiar; violencia escolar; estilos de crianza; negligencia parental; permisividad. Received: 16/07/2026 Accepted: 16/08/2026 Published: 01/09/2026 Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología https://www.riceso.org editor@riceso.org © 2026. Este artículo es un documento de acceso abierto distribuido bajo los términos y condiciones de la Licencia Creative Commons, Atribución-NoComercial 4.0 Internacional. Lia Paola Pérez Sosa Yamile Peguero Gil María Teresa De Jesús Burgos https://orcid.org/0009-0001-3058-5252 https://orcid.org/0009-0000-45175689 https://orcid.org/0009-0001-2549-6749 liapaola2000@gmail.com yamilepeguerogil@gmail.com dejesusburgosmaria@gmail.com Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra República Dominicana https://doi.org/10.66136/x2zv0j04
https://www.riceso.org 133 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO ABSTRACT This academic essay, through a systematic review of scientific literature produced in Latin American countries between 2015 and 2026, how parental parenting styles determine the propensity of adolescent students to become involved in school violence dynamics, whether as aggressors, victims, or bully-victims. The study departs from the premise that the family constitutes the first socialization microsystem in which patterns of coexistence, respect for norms, and emotional self-regulation are shaped, so that violence observed in the classroom is not a spontaneous phenomenon, but the projection of relational patterns learned at home. The analysis focuses specifically on three dysfunctional parenting styles: authoritarian, neglectful, and permissive, as these constitute, according to the evidence reviewed, the most consistent predictors of aggressive behavior and school victimization, in contrast to the authoritative (democratic) style, which operates as a protective factor. The findings show that the authoritarian style is associated with aggression through the reproduction of domination and submission patterns; that the neglectful style presents the most severe relationship with the bully-victim profile, combining affective deprivation and lack of supervision; and that the permissive style, despite its high affective component, favors both the aggressor's impulsivity and the victim's vulnerability due to the absence of limits and coping strategies. It is concluded that the prevention of school violence necessarily requires intervention in family dynamics, complementary to strictly school-based strategies. Keywords: Family microsystem; school violence; parenting styles; parental neglect; permissiveness.
https://www.riceso.org 134 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO INTRODUCCIÓN La violencia escolar constituye uno de los fenómenos que con mayor persistencia ha ocupado la agenda de la investigación educativa y psicosocial en las últimas décadas, no solo por su impacto inmediato sobre la convivencia en el aula, sino por las consecuencias que proyecta sobre el desarrollo emocional, académico y social de los estudiantes implicados, ya sea como agresores, como víctimas o bajo el perfil híbrido de agresor victimizado. Comprender su origen exige superar explicaciones circunscritas exclusivamente al ámbito escolar y dirigir la mirada hacia el microsistema en el que el adolescente construye sus primeras representaciones sobre la autoridad, el conflicto y el afecto: la familia. El hogar constituye el escenario primario donde se transmiten, además de normas y valores explícitos, patrones implícitos de poder, dominación y sumisión que el adolescente tiende a reproducir en sus relaciones con pares y con las figuras de autoridad escolar. Partiendo de esta premisa, la pregunta que orienta el presente ensayo es: ¿De qué modo los estilos de crianza (autoritario, permisivo y negligente) influyen en la propensión de un estudiante a ejercer o sufrir violencia en el contexto escolar? Esta interrogante parte de la consideración de que el funcionamiento parental no es un factor marginal, sino un predictor relevante entre las diversas variables que explican la conducta violenta en el ámbito educativo. Sobre esta base, el ensayo desarrolla una revisión crítica de la literatura empírica, analiza estudios que exploran variables mediadoras (por ejemplo, regulación emocional, clima familiar y exposición a violencia) y sintetiza hallazgos para proponer estrategias de prevención e intervención dirigidas a la familia y a la escuela. La literatura consultada coincide en que, cuando los patrones de interacción en el hogar son disfuncionales, ya sea por un control autoritario excesivo, por la ausencia de supervisión y afecto o por la falta de límites normativos, los adolescentes tienden a reproducir en la escuela los modelos relacionales aprendidos en su núcleo primario. Además, la familia no actúa de manera aislada, sino que forma parte de un contexto sociocultural más amplio, marcado por creencias sobre la autoridad, la obediencia y los roles de género. Estudios cualitativos realizados en la
https://www.riceso.org 135 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO República Dominicana se documenta una preocupante normalización de la conducta violenta como rasgo identitario masculino (Pacheco Salazar, 2018). En ellos, muchos estudiantes varones perciben la agresividad y el uso de la fuerza como condiciones necesarias para obtener respeto entre sus pares (Pacheco-Salazar & López-Yáñez, 2019). Esta construcción sociocultural, frecuentemente reforzada en hogares con estilos autoritarios o negligentes donde los roles de género rígidos no se cuestionan, se asocia con manifestaciones graves como la violencia sexual en el ámbito escolar. En estos contextos, el cuerpo femenino puede quedar objetivado y conductas como los tocamientos no consentidos, el exhibicionismo y el acoso tienden a minimizarse por parte de estudiantes y docentes bajo eufemismos como “broma” o “juego”, lo que facilita que el agresor quede exento de responsabilidades y que la víctima sea culpabilizada. La reproducción de estos mandatos de género no debe entenderse como un conjunto de actitudes individuales aisladas, sino como el resultado de un proceso prolongado de aprendizaje social. Cuando el adolescente percibe que la fuerza, la dominación o la humillación son toleradas e incluso premiadas en su entorno familiar, interioriza esas prácticas como formas legítimas de validación social. La familia, por tanto, no solo produce sujetos obedientes o rebeldes, sino que también configura identidades marcadas por la rigidez de género, en las que la masculinidad se asocia con la agresión y la feminidad con la sumisión. Esto favorece la reproducción de relaciones asimétricas tanto entre pares como frente a la autoridad escolar. A partir de este marco introductorio, el ensayo propone sistematizar la evidencia empírica disponible en la región latinoamericana respecto de tres estilos de crianza disfuncionales: autoritario, negligente y permisivo. Asimismo, examina sus mecanismos causales, su prevalencia y su impacto diferenciado en los distintos roles dentro de la violencia escolar. Finalmente, estos hallazgos se contrastarán con el estilo democrático como referente de un funcionamiento parental protector. La presente investigación se propone analizar el modelo de estilos de crianza, que incluye el autoritario, el negligente, el permisivo y el democrático, derivado de Baumrind (1991) y ampliado por Steinberg (2001) con la dimensión de autonomía psicológica. Aunque esta clasificación fue
https://www.riceso.org 136 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO inicialmente validada en contextos anglosajones, ha sido replicada en investigaciones latinoamericanas, lo que permite examinar y comparar hallazgos entre países como Perú, Colombia, México, Ecuador y República Dominicana. Estos estudios constituyen la principal fuente de evidencia de la presente revisión. Desde un enfoque documental, descriptivo y analítico, se busca también reflexionar sobre los aportes de la literatura disponible, evaluar la magnitud de los efectos observados e interpretar la relación entre cada estilo parental y los roles involucrados en la violencia escolar, ya sea como agresor, víctima o agresor-víctima. Para ello, se priorizaron estudios publicados en la región entre 2015 y 2026, en poblaciones de 9 a 18 años, que reportaron medidas como correlaciones, regresiones u odds ratio (OR). En conjunto, este criterio metodológico permite discutir con mayor precisión la evidencia empírica y argumentar sobre las diferencias observadas entre los estilos parentales disfuncionales y el estilo democrático como referente protector. DESARROLLO LOS ESTILOS DE CRIANZA Y SU RELACIÓN CON LA VIOLENCIA ESCOLAR La relación entre los estilos de crianza y la violencia escolar es compleja y de múltiples causas. El hogar funciona como el microsistema primario donde se establecen normas de conducta, se adquiere la regulación emocional y el adolescente aprende sus estrategias de afrontamiento. Las categorías habituales de crianza, definidas a partir de las dimensiones de afecto, compromiso y control conductual, han demostrado de forma consistente su capacidad predictiva sobre las conductas prosociales y antisociales durante la adolescencia. La evidencia procedente de estudios en países latinoamericanos confirma que las dinámicas familiares no solo configuran el mundo interno del joven, sino que también inciden directamente en su forma de interactuar en la escuela. Estas dinámicas pueden facilitar la reproducción de la agresión, aumentar la probabilidad de victimización o, en el caso del estilo democrático, actuar como un factor protector frente a ambos desenlaces.
https://www.riceso.org 137 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO EL ESTILO DE CRIANZA AUTORITARIO El estilo de crianza autoritario se caracteriza por una alta exigencia y un fuerte control conductual, junto con baja sensibilidad, poco afecto y escaso apoyo emocional. Según Baumrind (1991) y Steinberg (2001), los progenitores autoritarios regulan la conducta de sus hijos mediante la obediencia estricta, la jerarquía y normas rígidas, con poco espacio para el diálogo o la comunicación recíproca. En estos hogares, la reafirmación del poder suele apoyarse más en la corrección severa, incluyendo sanciones físicas o castigos psicológicos, que en la explicación razonada de las normas. La ausencia de compromiso afectivo dificulta la consolidación de un apego seguro. La comunicación se basa principalmente en la transmisión de órdenes de los padres hacia los hijos, y el adolescente no desarrolla plenamente habilidades de negociación ni autonomía psicológica. La conformidad se logra por temor a la sanción y no por comprensión de la norma, lo que limita la reflexión moral y la expresión de desacuerdo. En términos conductuales, este patrón puede dar lugar a dos posibles resultados: algunos adolescentes internalizan la agresión y la incorporan a sus patrones de interacción, mientras que otros se muestran sumisos y vulnerables ante la autoridad. En ambos casos, el modelo autoritario transmite la idea de que la fuerza y la imposición son recursos socialmente válidos para conseguir respeto o resolver conflictos, lo que aumenta la probabilidad de que la agresión se reproduzca en el contexto escolar. Diversas investigaciones han cuantificado la presencia del estilo autoritario y su correlación directa con la agresividad escolar, consolidándose como uno de los predictores más consistentes de la perpetración de violencia. Por ejemplo, en Piura, Perú, (Requena-Madero et al. ,2026) reportaron que este estilo prevalece en el 80.2 % de las familias y explica de forma contundente el 44 % de la agresividad premeditada (R²=0.44, p< 0.001). Estos datos concuerdan con los hallazgos de Rojas Vela (2025) en Trujillo, quien determinó que el 65 % de los alumnos criados bajo este régimen presentan niveles elevados de conductas agresivas, aunque no siempre se manifiestan abiertamente de la misma forma. Asimismo, en Lima, (Ramos Navarro et al., 2025) confirmaron mediante análisis correlacional una relación positiva y directa (r=0.359) entre el autoritarismo familiar y la violencia en el aula. Resulta crucial destacar que este vínculo
https://www.riceso.org 138 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO disciplinario no solo genera agresores puros al comparar las puntuaciones medias entre perfiles. En Pasto, Colombia, (Herrera López et al., 2022) demostraron que la disciplina coercitiva influye directamente en el rol de víctima con un peso de β=0.67, un impacto que es notablemente superior al que ejerce sobre la agresión pura (β=0.37). Estos hallazgos se sintetizan en la Tabla 1. Tabla 1 Síntesis de hallazgos estadísticos sobre el estilo de crianza autoritario en la región (2015-2026) Autor / Año País / Contexto Hallazgo estadístico clave Impacto identificado Requena- Madero et al. (2026) Piura, Perú Predominio del estilo autoritario (80,2 %). El autoritarismo explica el 44 % de la agresividad premeditada (R²=.44) Riesgo crítico Rojas Vela (2025) Trujillo, Perú El 65 % de los alumnos bajo crianza autoritaria exhibe niveles elevados de conductas agresivas. Riesgo alto Ramos- Navarro et al. (2025) Lima, Perú Relación positiva y directa (r = 0.359) entre el autoritarismo y la violencia escolar. Riesgo significativo Orozco-Vargas et al. (2025) Toluca, México Los agresores reportan medias de autoritarismo parental (23.39) significativamente más altas que las víctimas (21.57). Factor predictor Herrera-López et al. (2022) Pasto, Colombia El estilo autoritario influye directamente en el rol de víctima con un peso de β=0.67, mayor que en el de agresor. Vulnerabilidad alta Fuente: elaboración propia a partir de la literatura revisada. Desde la teoría del aprendizaje social de Bandura, el autoritarismo funciona como un modelo de conducta en el cual el estudiante aprende que la violencia constituye un recurso legítimo para resolver conflictos interpersonales y obtener estatus (Bandura, 1961). Este proceso de socialización deficiente enseña al joven a valorar la superioridad física y el predominio del más fuerte. Las investigaciones indican que los padres que utilizan el maltrato físico, aumentan la probabilidad de que sus hijos adopten agresión física y psicológica como formas cotidianas de relacionamiento. La exposición prolongada a estas situaciones genera un mecanismo psicológico
https://www.riceso.org 139 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO de normalización de la agresión, en el que el sujeto deja de sentir remordimiento o culpa por el daño infligido a sus pares. Dicha dinámica no solo implica el aprendizaje de conductas, sino que configura una estructura de personalidad específica. Al respecto, Morales (2024) profundiza en la caracterización del victimario, señalando que este suele provenir de ambientes familiares fragmentados o desarticulados donde se adolece de una auténtica figura de autoridad y de pautas de convivencia basadas en el respeto mutuo. Bajo este régimen de reglas férreas impuestas sistemáticamente, el adolescente ve anulada su autonomía y es empujado a adoptar comportamientos sumisos o, alternativamente, a desarrollar un profundo resentimiento social. Este resentimiento actúa como el motor de sus conductas violentas en la escuela, donde el joven busca desahogar su frustración agrediendo a pares percibidos como "chivos expiatorios", reproduciendo en el aula el daño y la dominación de los que fue objeto en su núcleo primario La influencia del estilo autoritario es, además, multidimensional y afecta diversos perfiles dentro del fenómeno del acoso escolar: el agresor puro, el agresor victimizado y la víctima por sumisión. El autoritarismo constituye un predictor de la perpetración de violencia, ya que los estudiantes bajo este régimen suelen ser más insensibles, impulsivos y propensos al enfado; la falta de un modelo de diálogo en casa les impide desarrollar la inteligencia emocional necesaria para gestionar sentimientos de ira, manifestándose mediante la agresión física y verbal en la escuela. El perfil más complejo es, sin duda, el del agresor victimizado o bully-victim: la evidencia en Lima (Zegarra et al., 2023 ) indica que el estilo autoritario tiene un efecto positivo y significativo en la probabilidad de que un estudiante sea simultáneamente agresor y víctima, pues estos adolescentes son receptores de violencia en casa y, al carecer de herramientas de afrontamiento sanas, se vuelven vulnerables al maltrato de otros mientras descargan su frustración agrediendo a pares más débiles. Por el contrario, un control excesivo también predice la victimización; en estudios colombianos (Herrera López et al., 2022) se encontró que el estilo autoritario influye de manera directa (β = 0.67) en el rol de víctima, con mayor fuerza incluso que en el rol de agresión (β = 0.37), lo que sugiere que el control excesivo y el amedrentamiento anulan la autonomía del menor. En esta lógica, el hogar autoritario produce una doble fragilidad: por un lado, habilita la
https://www.riceso.org 140 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO agresión como respuesta normalizada ante la frustración; por otro, debilita la capacidad del adolescente para defenderse ante relaciones abusivas, generando trayectorias escolares inestables y conflictivas. EL ESTILO DE CRIANZA NEGLIGENTE El estilo de crianza negligente representa la ausencia o deficiencia de las dos dimensiones fundamentales de la implementación de la parentalidad: el compromiso y el control. Según el modelo de Steinberg (Steinberg, 2001), estos padres se caracterizan por una desatención total hacia las necesidades emocionales, físicas y de supervisión parental, limitándose en muchos casos a proveer lo mínimo para la subsistencia del menor sin involucrarse en el desarrollo moral o cotidiano. Esta dinámica genera un vacío de autoridad y una suerte de desorganización relacional en el hogar, en la que el adolescente crece sin un marco regulador que le permita interiorizar normas sociales o desarrollar empatía. La comunicación en este microsistema es prácticamente inexistente y los padres suelen mostrar apatía o desinterés por las actividades escolares y sociales de sus hijos; los estudiantes bajo este régimen perciben que sus padres de manera que "no piensan mucho en ellos", lo que deriva en sentimientos de inseguridad, dependencia y una autoestima disminuida, lo cual produce adolescentes que carecen tanto de guía como de validación afectiva, intensificando su vulnerabilidad frente a vínculos hostiles dentro y fuera de la escuela. La relación más crítica es la asociación de la negligencia con el rol de agresor victimizado. Al carecer de un modelo de apoyo y de herramientas de comunicación asertiva en casa, estos jóvenes exteriorizan su frustración mediante la rebeldía y el uso de la fuerza física para ganar estatus o protección, pero de manera simultánea son blancos fáciles de otros agresores debido a su desequilibrio socioemocional y la falta de una red familiar que los valide. Un factor determinante en este proceso es el déficit de supervisión parental. La literatura señala que el monitoreo familiar es un factor protector esencial; no obstante, cuando la crianza es negligente, el riesgo de que el adolescente se convierta en agresor victimizado aumenta 2.72 veces (Zegarra et al., 2023). Para profundizar en este perfil, investigaciones realizadas en el Caribe colombiano (Ávila-Toscano et al., 2021) resaltan que en los estudiantes que asumen el rol de agresor-víctima
https://www.riceso.org 141 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO predominan estrategias parentales basadas en la indiferencia y la falta de reconocimiento de conductas positivas. Esta desconexión afectiva, sumada a la escasa sensibilidad ante las necesidades del menor, deja al joven sin herramientas de adaptación psicosocial, obligándolo a navegar en un entorno escolar donde carece tanto de protección como de límites claros. Asimismo, la combinación entre desatención parental y el acceso a redes sociales ilimitadas (OR = 2.23) incrementa significativamente el riesgo de participar en la dinámica del bullying, demostrando que la supervisión parental actúa como el predictor más contundente contra la victimización (β = -0.49) (Orozco-Vargas et al., 2025). Esta falta de acompañamiento y supervisión genera dinámicas donde la negligencia predice directamente el rol de víctima (β = 0.36) y la desatención emocional desencadena impactos psicopatológicos severos, (Alcivar-Morales, 2025; Herrera-López et al., 2022). La ausencia de límites en el hogar moldea adolescentes que responden a la frustración con violencia, pero que simultáneamente presentan más vulnerabilidad a ser agredidos por otros, expresando con total claridad la función causal del microsistema familiar. Estos hallazgos se resumen en la Tabla 2. Tabla 2 Síntesis de hallazgos estadísticos sobre el estilo de crianza negligente en la región (2015-2026) Estudio / Autor País / Contexto Hallazgo estadístico Impacto identificado Zegarra et al. Lima, Perú El estilo negligente incrementa 2.72 veces la probabilidad de ser el agresor victimizado. Tener redes sociales eleva el riesgo con un OR = 2.23. Riesgo crítico Herrera- López et al. Pasto, Colombia La negligencia parental es un predictor directo del rol de la víctima con un coeficiente β= 0.36 Riesgo severo Orozco- Vargas et al. Toluca, México La falta de supervisión parental es el predictor más significativo tanto para la victimización (β= -0.49) como para la agresión (β= -0.38). Riesgo elevado Alcivar y Roque Manta, Ecuador La desatención emocional se asocia con niveles muy constatados de estrés postraumático (80.5 %) y distimia (80.5 %). Impacto psicopatológico Fuente: elaboración propia a partir de la literatura revisada.
https://www.riceso.org 142 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO El impacto de la negligencia trasciende, asimismo, la conducta externa y se manifiesta en repercusiones graves en la salud mental que interfieren en el aprendizaje. En el marco ecuatoriano, se ha evidenciado que la desatención emocional de los padres se asocia positivamente con la aparición de estrés postraumático, distimia y ansiedad en estudiantes involucrados en acoso (Alcivar Morales, 2025); el sentimiento de invisibilidad ante las figuras parentales genera un autoconcepto pobre y una autoimagen negativa que dificulta la integración social y el rendimiento académico. Socialmente, estos jóvenes suelen presentar baja tolerancia a la frustración y son propensos a desarrollar conductas antisociales crónicas. Debido a esto, perciben el centro educativo como un espacio de falta de estructura donde la violencia es el único lenguaje válido para obtener control o reflejar su malestar. Este ciclo resulta difícil de detener porque los padres negligentes rara vez establecen comunicación con las autoridades escolares o participan en programas de intervención, dejando al estudiante en un estado de abandono institucional y familiar. En términos de desarrollo psicológico, la negligencia puede considerarse uno de los factores más desestabilizadores para la personalidad adolescente, pues la falta de límites y de acompañamiento no permite consolidar una identidad estable ni una percepción segura del entorno, de modo que el adolescente puede alternar entre la agresión, la dependencia y la inhibición, debilitando sus posibilidades de adaptación escolar y social. EL ESTILO DE CRIANZA PERMISIVO El estilo de crianza permisivo se define por una relación familiar caracterizada por un alto nivel de afecto, calidez y comunicación, en contraste con una significativa ausencia en las dimensiones de control y exigencia. De acuerdo con los modelos teóricos de Baumrind (1991) y Steinberg (2001), estos padres evitan la confrontación y el uso del castigo, de modo que actúan más como "iguales" que como figuras de autoridad. Esta dinámica proporciona niveles de autonomía que, al carecer de regulación, se transforman en una libertad sin límites donde los hijos toman decisiones inapropiadas para su etapa de desarrollo. Aunque este ambiente emocional es positivo, la ausencia de las normas impide que el adolescente integre los estándares necesarios para la convivencia social; esto genera una percepción de impunidad ante la transgresión y desplaza el riesgo hacia la dificultad para regular impulsos, tolerar la frustración y asumir límites.
https://www.riceso.org 143 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO Este escenario genera diversos resultados en la región, mientras que en Lima Norte, Meza y Candela (2021) hallaron una relación directa y significativa con la violencia escolar (Rho = 0.331), reforzada por los hallazgos de Ramos-Navarro et al. (2025) (r = 0.244); en otros marcos, la asociación es más débil. Por ejemplo, en Pasto, Colombia, Herrera-López et al. (2022) se reportaron coeficientes bajos tanto para la agresión (β = 0.18) como para la victimización (β = 0.19). De igual forma, en Manta, Ecuador, Alcivar-Morales (2025) detectó una prevalencia muy alta de este estilo (82.9 %), pero sin una correlación directa significativa, lo que sugiere un impacto más indirecto que el del autoritarismo o la negligencia. No obstante, esta repercusión trasciende el aula: en Guayaquil, Mieles y Aveiga (2024) identificaron que la permisividad se asocia específicamente con la violencia filio-parental psicológica dirigida hacia el padre (r = 0.13). A diferencia de los estilos autoritario y negligente, que actúan como los predictores más influyentes de la violencia, el estilo permisivo actúa como una influencia de menor peso demostrativo en la agresión escolar, manifestándose como un mecanismo complementario ligado a las dificultades en la autorregulación emocional. Al carecer de marcos reguladores firmes en el hogar, el estudiante puede presentar problemas para gestionar sus impulsos ante sus pares, replicando la permisividad del entorno familiar. Asimismo, la literatura contemporánea desmitifica la existencia de una relación contundente entre este estilo y el rol de víctima, evidenciando más bien un vínculo estadísticamente débil o indirecto; esto se respalda tanto en los bajos coeficientes Herrera-López et al. (2022) como en el análisis de riesgo de Zegarra et al. (2023), en Lima Metropolitana arroja un OR=1.06 para el rol de víctima y un OR=0.98 para el de agresor victimizado, valores que estadísticamente descartan la alta probabilidad de victimización por esta variable. Respecto a la vulnerabilidad en el aula, los hallazgos exigen especificar el rol del soporte emocional familiar. El estudio de Díaz Gómez et al. (2021) en Facatativá demuestra de manera contundente que el afecto materno influye, sobre todo, como un factor protector esencial que reduce significativamente la frecuencia de la victimización (r = -0.475). La vulnerabilidad del adolescente no proviene del cariño recibido, sino de la falta de estructura y guía conductual cuando la permisividad anula el desarrollo de la autonomía funcional. Por su parte, la evidencia empírica, de Saucedo Uriarte (2023), destaca que es precisamente este impulso de la autonomía psicológica el factor que predice positivamente la
https://www.riceso.org 144 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO inteligencia emocional en los jóvenes, mientras que el manejo deficiente de componentes afectivos como la ira actúa en sentido inverso, determinando la capacidad de adaptación y respuestas emocionales del estudiante en sus interacciones sociales. Esta evidencia se sintetiza en la Tabla 3. Tabla 3 Síntesis de hallazgos estadísticos sobre el estilo de crianza permisivo en la región (2015-2026) Autor / Año País / Contexto Hallazgo estadístico clave Impacto identificado Meza y Candela (2021) Lima, Perú Rho = 0,331; existe una relación directa y muy significativa con la violencia escolar. Riesgo significativo Ramos- Navarro (2025) Lima, Perú Rho = 0,244 (p < 0,01); el estilo indulgente se asocia positivamente con la conducta violenta. Factor de riesgo Herrera- López (2022) Pasto, Colombia Coeficientes bajos en agresión (β = 0.18) y victimización (β = 0.19). Correlación débil Alcivar- Morales (2025) Manta, Ecuador Prevalencia del 82,9 % en el nivel medio, pero sin correlación significativa con el acoso escolar. Impacto no constatado Fuente: elaboración propia a partir de la literatura revisada. En conclusión, el estilo permisivo impacta negativamente en la incorporación de competencias socioemocionales necesarias para la vida social. Aunque estos estudiantes suelen mostrarse activos y aparentemente felices, su socialización primaria es deficiente en cuanto a la internalización de valores como el respeto mutuo y el reconocimiento de la dignidad del otro. Estos jóvenes suelen presentar una baja asertividad en situaciones de estrés, optando por el alejamiento o por reacciones de ira desproporcionadas cuando no logran sus objetivos inmediatos. El estilo permisivo influye, así, en la violencia escolar de manera indirecta: por un lado, su debilidad en la supervisión fomenta la impulsividad que incentiva el rol del agresor; por otro, su tendencia a la sobreprotección cultiva la vulnerabilidad que caracteriza al rol de la víctima. Si bien no modela la agresión mediante la fuerza como lo hace el estilo autoritario, deja al adolescente en un estado de inestabilidad emocional que dificulta su adaptación pacífica al entorno escolar.
https://www.riceso.org 145 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO EL ESTILO DEMOCRÁTICO COMO CONTRASTE PROTECTOR A modo de comparación, resulta adecuado contrastar los tres estilos disfuncionales examinados con el estilo democrático o autoritativo, que la literatura identifica de manera coherente como el principal factor protector frente a la implicación en cualquier rol de violencia escolar. Este estilo combina un alto nivel de afecto y comunicación con un control conductual firme pero razonado, utilizando un proceso inductivo para que el adolescente comprenda el sentido de las normas. Los datos de Herrera López et al., (2022) en Colombia son claros: el rol de agresión se explica de forma inversa por la pauta democrática (β = -0.65), al igual que el rol de victimización (β = -0.51); en Lima Norte, Meza Gonzales y Candela Ayllón (2021) encontraron una correlación inversa y muy significativa (Rho = -.536) entre la crianza democrática y la violencia escolar general, mientras que en Florencia, Perú, Rojas Vela (2025) reportó una correlación negativa de r = -0.68, revelando que solo el 24.3 % de los hijos de padres democráticos se involucra en conductas agresivas, frente a más del 50 % en los estilos disfuncionales. DISCUSIÓN: ANÁLISIS COMPARADO DE LOS ESTILOS DISFUNCIONALES El estilo autoritario se caracteriza por un control rígido, una comunicación unilateral y el uso frecuente del castigo físico; investigaciones como la de Rojas Vela (2025) en el norte peruano, indican que hasta el 65 % de los estudiantes criados bajo este régimen presentan altos niveles de conductas agresivas. El adolescente aprende que la fuerza es un recurso legítimo para obtener estatus, por lo que adopta el rol de agresor puro, sin excluir su vulnerabilidad a la victimización cuando el control coercitivo anula su autonomía, como reportaron Herrera López et al. (2022) en Colombia. Por otro lado, el estilo negligente, presenta la asociación más crítica con la violencia escolar severa. La evidencia de Zegarra et al. (2023) en Lima Metropolitana señala que este estilo eleva 2.72 veces la probabilidad de convertirse en agresor victimizado, consolidando este perfil como el más complejo de la trama. A diferencia del autoritarismo, la negligencia opera por supresión: la ausencia de guía y supervisión deja al adolescente sin medios de autorregulación, condenándolo a una doble condición de vulnerabilidad y descontrol conductual.
https://www.riceso.org 146 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO Finalmente, el estilo permisivo, aunque muestra altos niveles de afecto, carece de límites consistentes. Su impacto suele ser más indirecto: por un lado, la falta de estructura fomenta la impulsividad del agresor; por otro, la sobreprotección característica de esta guía puede fomentar la vulnerabilidad de la víctima al no desarrollar estrategias de afrontamiento. No obstante, es un vínculo que muestra resultados distintos, con pesos estadísticos bajos en contextos como el colombiano o el ecuatoriano en comparación con el estilo autoritario. En conjunto, los tres estilos disfuncionales coinciden en un denominador común: la ausencia de un equilibrio funcional entre afecto y control, siendo el estilo negligente el que mejor representa este patrón al caracterizarse por niveles reducidos de ambas dimensiones. Este hallazgo transversal respalda que no es la intensidad de cada dimensión considerada de forma aislada lo que determina la propensión a la violencia, sino el desequilibrio estructural dentro del microsistema familiar. IMPLICACIONES PARA LA PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA ESCOLAR La evidencia indica que las intervenciones centradas exclusivamente en el estudiante, como talleres de habilidades socioemocionales, mediación entre pares y protocolos disciplinarios, alcanzan un efecto limitado si no se acompañan de una intervención sobre el microsistema familiar del que provienen el agresor o la víctima. En este sentido, los programas de apoyo parental, conocidos como “Escuelas para Padres”, que enseñan prácticas de crianza positiva y fortalecen la comunicación asertiva entre progenitores y adolescentes, muestran un alto potencial preventivo. Estas iniciativas no solo promueven estrategias parentales menos restrictivas y más consistentes, sino que también favorecen la regulación emocional y la resolución de conflictos en el hogar. Con ello, disminuyen las probabilidades de que patrones de interacción disfuncionales se trasladen al contexto escolar. Por tanto, las políticas escolares orientadas a reducir la violencia deben combinar intervenciones en el centro educativo con acciones familiares y comunitarias, garantizando rutas de derivación, formación docente para el trabajo con familias y evaluación sistemática de la efectividad de los programas implementados. Por otro lado, las características propias de cada estilo de crianza disfuncional obligan a diseñar intervenciones diferenciadas. Ante el estilo autoritario, la prioridad es sustituir la disciplina basada en la imposición por estrategias de crianza fundamentadas en el diálogo y la explicación
https://www.riceso.org 147 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO de las normas. Esto implica mantener expectativas y límites claros, sin recurrir al castigo físico ni a la hostilidad verbal, favoreciendo así la comprensión de las normas. En contextos de crianza negligente, la intervención debe centrarse en restablecer la supervisión parental y en construir vínculos afectivos mínimos que permitan al adolescente sentirse reconocido y contenido en su núcleo familiar; ello resulta especialmente urgente dado que este estilo se asocia con perfiles de agresor-victimizado de mayor severidad. Para hogares permisivos, la estrategia consiste en introducir de manera progresiva límites coherentes y consecuencias razonadas ante el incumplimiento de las normas, preservando al mismo tiempo el componente afectivo característico de este estilo. En todos los casos, las medidas familiares deben articularse con acciones escolares y comunitarias para asegurar coherencia entre ámbitos y favorecer resultados sostenibles. Igualmente, en gran parte de la evidencia analizada, la asociación entre los estilos autoritarios o negligentes y la normalización de la agresividad masculina (así como la minimización de la violencia sexual escolar mediante eufemismos como “juego”) hace evidente la necesidad de que todo programa de prevención incorpore como un elemento central la educación en igualdad de género, tanto en el ámbito escolar como en los espacios de formación parental. La coeducación, entendida como un proceso que cuestiona desde la infancia los roles rígidos de género, se perfila en la literatura como un componente esencial de los modelos de crianza democrática, al contribuir como factor protector frente a la violencia. Finalmente, la magnitud de los coeficientes estadísticos reportados (Rho = -0.536) para el estilo democrático (Meza y Candela, 2021) o razones de momios (OR = 2.72) para la negligencia parental (Zegarra et al., 2023), demuestra de forma contundente que el funcionamiento parental es un determinante crítico de la conducta estudiantil. Por el contrario, la evidencia empírica de que las dinámicas de crianza logran explicar entre el 42 % y el 48 % de la varianza en los roles de agresión y victimización respectivamente (Herrera-López et al., 2022) la consolida como una de las variables con mayor peso explicativo dentro del conjunto de determinantes de la violencia escolar. En términos de política pública, este hallazgo obliga a realizar una mayor inversión en programas estatales de acompañamiento familiar, estructurando estrategias de prevención
https://www.riceso.org 148 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO primaria que actúen de manera ineludible y complementaria a las intervenciones de carácter estrictamente escolar LIMITACIONES Y LÍNEAS FUTURAS DE INVESTIGACIÓN La presente revisión también reconoce ciertas limitaciones que resulta pertinente explicitar. La mayoría de los estudios incluidos emplea diseños transversales y correlacionales, lo que impide determinar con certeza la dirección causal entre los estilos de crianza y la violencia escolar. Aunque el marco del microsistema familiar sostiene la hipótesis de que la crianza antecede y moldea la conducta adolescente, no puede descartarse la existencia de una influencia mutua entre ambas variables, puesto que algunas características del temperamento del menor, como una alta reactividad emocional, también pueden influir en las respuestas parentales. Asimismo, la variabilidad metodológica entre los estudios dificulta la comparabilidad de los resultados, debido a que se emplean distintos cuestionarios para evaluar los estilos parentales, así como diversas definiciones operativas del acoso escolar y criterios diferenciados para identificar los roles de agresor, víctima y agresor-victimizado. En este sentido, aunque la dirección de los efectos se mantiene relativamente constante, la magnitud precisa de las asociaciones debe interpretarse con cautela y no generalizarse sin considerar las particularidades de cada muestra. Sin embargo, esta revisión se centró en fuentes latinoamericanas, lo que le da una mayor pertinencia contextual; no obstante, también limita la comparación con la amplia literatura anglosajona, la cual podría aportar matices importantes, especialmente en relación con la interacción entre los estilos parentales y variables como el nivel socioeconómico, la estructura familiar o la exposición comunitaria a la violencia. A partir de estas limitaciones, se proponen futuras líneas de investigación orientadas a promover estudios longitudinales en varios países, estandarizar los instrumentos de medición de los estilos parentales en población adolescente hispanohablante y evaluar experimentalmente programas de intervención familiar como estrategias de prevención primaria. Asimismo, conviene priorizar estudios que aborden de manera específica el perfil del agresor-victimizado, cuya complejidad clínica y educativa lo posiciona como una prioridad para futuras investigaciones.
https://www.riceso.org 149 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO CONCLUSIÓN El análisis de la literatura disponible sugiere de manera concluyente que el microsistema familiar constituye un eje fundamental para comprender la propensión del estudiante a ejercer o padecer violencia escolar. Entre los estilos parentales examinados, el autoritario se asocia de manera consistente con la agresión y, asimismo, con ciertos casos de victimización, debido a que favorece la imitación de la fuerza como recurso de poder. El estilo negligente, por su parte, presenta una relación más estrecha con el perfil de agresor-victimizado, ya que combina carencia afectiva con escasa supervisión. El estilo permisivo también influye, aunque de forma indirecta, en la impulsividad agresiva y en la vulnerabilidad frente a la victimización, mientras que el estilo democrático se consolida como el referente protector más sólido frente a las distintas manifestaciones de la violencia escolar. Las prácticas de crianza no solo inciden en la conducta inmediata del adolescente, sino también en su regulación emocional, en su percepción de la autoridad y en sus formas de relacionarse con los pares. Este fenómeno no puede abordarse de manera aislada desde la escuela, ya que su origen y permanencia también están vinculados con la dinámica familiar y con el entorno social. En consecuencia, la prevención de la violencia escolar requiere intervenciones conjuntas entre la familia, la institución educativa y la comunidad, orientadas a fortalecer prácticas parentales democráticas, promover la supervisión y la comunicación asertiva, e incluir la educación en igualdad de género como un eje prioritario.
https://www.riceso.org 150 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO Referencias Alcivar-Morales, R. M., & Roque-Herrera, Y. (2025). Estilos de crianza y acoso escolar en una unidad educativa ecuatoriana. Puriq, 7, e750. https://doi.org/10.37073/puriq.7.750 Ávila-Toscano, J. H., Álvarez Fontalvo, E., Rambal-Rivaldo, L. I., & Vargas-Delgado, L. (2021). Importancia de los estilos de socialización parental en los roles del acoso entre pares. Interdisciplinaria, 38(1), 203-215. http://doi.org/10.16888/interd.2021.38.1.13 Díaz Gómez, A. M., Peña Cardona, D. N., Torres Quevedo, F. A., & Cortés Lugo, R. L. (2021). Relación de prácticas de crianza y violencia escolar asociadas a características sociodemográficas en estudiantes. Alternativas en Psicología, (46), 26-45. Fadlillah, M., & Fauziah, S. (2022). Analysis of Diana Baumrind's Parenting Style on Early Childhood Development. Al-Ishlah: Jurnal Pendidikan, 14(2), 2127-2134. https://doi.org/10.35445/alishlah.v14i1.487 Herrera-López, M., Benavides, M. R., Ortiz, G. P., & Ramos, M. A. (2022). Efectos de las pautas de crianza sobre los roles de la violencia escolar. Psychology, Society & Education, 14(1), 23-34. https://doi.org/10.21071/psye.v14i1.14181 Meza Gonzales, A. M., & Candela Ayllón, V. E. (2021). Estilos de crianza familiar y violencia escolar en adolescentes de Lima Norte. PsiqueMag, 10(2), 58-68. Mieles Zambrano, S. M., & Aveiga Macay, V. I. R. (2024). Violencia filio-parental y estilos de crianza en estudiantes y progenitores de Guayaquil-Ecuador. Ehquidad: International Welfare Policies and Social Work Journal, (22), 35-56. https://doi.org/10.15257/ehquidad.2024.0012
https://www.riceso.org 151 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO Morales, J.-A. (2024). Caracterización del perfil del victimario, la víctima y del observador en la trama de la violencia escolar. Revista de Ciencias Sociales (RCS), XXX(2), 516-533. Orozco-Vargas, A. E., González-Jaimes, E. I., & Cervantes-Luna, B. S. (2025). El funcionamiento parental como predictor de la violencia escolar desde la perspectiva de las víctimas y los agresores. Psicología y Salud, 35(2), 201-213. https://doi.org/10.25009/pys.v35i2.2983 Pacheco-Salazar, B. (2018). Violencia escolar: la perspectiva de estudiantes y docentes. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 20(1), 112-121. https://doi.org/10.24320/redie.2018.20.1.1523 Pacheco-Salazar, B., & López-Yáñez, J. (2019). “Ella lo provocó”: el enfoque de género en la comprensión de la violencia escolar. Revista de Investigación Educativa, 37(2), 363-378. http://dx.doi.org/10.6018/rie.37.2.321371 Ramos-Navarro, A. Y., Requejo-Romero, E., & Velásquez-Porras, P. C. (2025). Violencia escolar y estilos de crianza en estudiantes de una institución educativa pública. Investigación e Innovación, 5(3), 54-63. https://doi.org/10.33326/27905543.2025.3.2262 Requena-Madero, M. M., Suárez-Fiestas, D. J., Atoche-Silva, L. A., & Horna-Calderón, V. E. (2026). Estilos de crianza como predictores de la conducta agresiva en adolescentes. Journal of Psychopathology and Clinical Psychology / Revista de Psicopatología y Psicología Clínica , 31(1), 1-9. https://doi.org/10.5944/rppc.45683 Rojas Vela, T. V. (2025). Conductas agresivas y estilos de crianza en estudiantes de secundaria. Revista InveCom, 5(4), 1-10. https://zenodo.org/records/14956922
https://www.riceso.org 152 | Página Revista Interdisciplinaria de Ciencias de la Educación, Salud y Sociología. ISSN 3117-2660 Vol. 1, No. 3, Año 2026 Ensayo Académico Septiembre – Diciembre 2026 RICESO Saucedo Uriarte, A. M. (2023). Estilos de crianza, agresividad e inteligencia emocional en adolescentes de una Institución Educativa Nacional, Chiclayo, Perú. Revista de Climatología, 23, 1096-1103. Steinberg, L. (2001). We Know Some Things: Parent-Adolescent Relationships in Retrospect and Prospect. Journal of Research on Adolescence, 11(1), 1-19. Zegarra Chapoñan, R., Zeladita Huaman, J. A., Cuba Sancho, J. M., Castillo Parra, H., Moran Paredes, G. I., & Cárdenas Niño, L. (2023). Asociación entre los estilos de crianza y el rol de los adolescentes peruanos en el acoso escolar, 2019. Revista Cuidarte, 14(1), e2679. http://dx.doi.org/10.15649/cuidarte.2679